De Enjoy a Fasano Península: una transformación deslumbrante

De Enjoy a Fasano Península: una transformación deslumbrante
El icónico edificio de la Parada 4 inicia su transformación tras la adquisición por parte del grupo brasileño JHSF para dar paso a Fasano Península desde el mar las ballenas Francas quieren saber de qué se trata.

El grupo brasileño JHSF transforma el ex-Enjoy con un proyecto dirigido por la afamada arquitecta Carolina Proto. La primera etapa prevé un lobby renovado y cien habitaciones remodeladas para fines de 2026, de cara al próximo verano. Un recorrido por relatos y secretos de su historia es el mejor aperitivo para empezar a disfrutar su innovador menú comercial, gastronómico y residencial, a ejecutarse en fases sucesivas.

Por Marisol Nicoletti

Este fin de semana las ballenas nos visitaron. Se las vio a la altura de las paradas 39 y 46, algunas aparecieron por la Brava y una se acercó frente al hotel que se prepara para convertirse en Fasano Península. Tal vez fue la más curiosa: habrá querido enterarse de los cambios que están haciendo en aquel edificio que muchos todavía llamamos Conrad.

Fasano Península, en plena transformación. Grúas, demoliciones y grandes ventanales protegidos marcan el inicio de una profunda obra de restauración y renovación del histórico edificio. Desde la ruta, la nueva etapa del hotel ya comienza a hacerse visible de cara a la temporada 2027.

Mientras desde la costa las miradas seguían su paso, en tierra otra escena invitaba a detenerse. Las intervenciones en el frente del hotel anuncian una transformación que ya comenzó y que cambiará la manera de habitarlo.

La visita nos da una buena excusa para asomarnos a ese futuro y, después, volver sobre la historia del lugar

Qué está previsto para la temporada 2027

La transformación de Enjoy en Fasano Península, nombre con el que se presenta el proyecto en la prensa consultada, tendrá una primera expresión este próximo verano. Según el cronograma anunciado por la arquitecta Carolina Proto, del estudio Obra Prima, para fines de 2026 está prevista la renovación del lobby y de cien habitaciones.

Los trabajos en el frente del hotel marcan el inicio de la remodelación que se lleva a cabo con el establecimiento en funcionamiento.

Los trabajos se realizan con el hotel en funcionamiento. Esa es la intervención anunciada para recibir la temporada 2027; su cumplimiento debe actualizarse antes de publicar.

El proyecto completo: habitaciones más amplias y nuevos espacios

El plan contempla pasar de unas trescientas habitaciones a alrededor de doscientas mediante la unión de unidades, crear ambientes más íntimos y dar protagonismo a la madera y los materiales cálidos.

También prevé accesos separados para hotel, casino y centro comercial, y una ampliación comercial hasta aproximadamente 20.000 metros cuadrados, con unos cincuenta locales y restaurantes

Imagen

Visualizaciones del proyecto de transformación de Enjoy en Fasano Península, dirigido por Carolina Proto. Las imágenes anticipan el resultado previsto de una obra que se ejecutará por etapas.

Cuando el paisaje era otro

Y pensar que, mucho antes de las habitaciones, del casino y de los grandes encuentros, en estos terrenos pastaban vacas.

Cuesta superponer aquella imagen con el movimiento actual de la rambla: donde hoy miramos una obra hotelera, hubo un paisaje que todavía necesitamos recuperar de los archivos y de la memoria.

Muy cerca, el Molino de La Pastora guarda otro capítulo: el atelier de Carlos Páez Vilaró. Él mismo me habló de aquel lugar y de su vínculo con el terreno que después asociaríamos al Conrad.

El primer atelier de Carlos Páez Vilaró en Punta del Este. En el antiguo Molino de La Pastora, el artista instaló su taller hasta 1957. De aquellos años quedó una singular anécdota: ante los vidrios rotos de una ventana, colocó uno de sus propios cuadros para impedir la entrada de la lluvia, el viento y el frío del mar. Desde allí partiría luego hacia Punta Ballena y la creación de Casapueblo.

Ese recuerdo personal acompaña esta búsqueda y devuelve al relato algo que las cifras de las inversiones no pueden contar: la relación de un artista con el paisaje donde trabajó.

Su presencia volvería a quedar ligada al hotel a través de un mural, restaurado y reubicado en 2019, ya durante la etapa Enjoy.

Carlos Páez Vilaró pintó este monumental mural en 1997 para el entonces Conrad. La obra recorre la transformación de Punta del Este, desde sus primeros tiempos y los antiguos molinos de La Pastora hasta la construcción del complejo hotelero, bajo uno de sus inconfundibles soles.

La obra ofrece un puente visible entre esa memoria y la historia del establecimiento. Registro del mural y su restauración.

Los casinos, parte de la historia del balneario

La historia de los grandes hoteles de Punta del Este también se cuenta a través de sus casinos:

Conrad: la construcción de una nueva escala

En 1993 comenzó la construcción del complejo, durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle Herrera. Cuatro años después, en 1997, abrió el Conrad, ya bajo el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti. El propio establecimiento sitúa en ese año el inicio de su actividad.

El arquitecto fue Guillermo Gómez Platero. La ficha de una de las consultoras participantes acredita el proyecto al estudio Gómez Platero, Cohe, Alberti Arquitectos. Su nombre debe formar parte de esta historia: detrás de una silueta que terminó siendo familiar hubo un proyecto destinado a reunir hotelería, entretenimiento y servicios en una escala poco habitual para el balneario.

Registro histórico del avance de la estructura de hormigón a mediados de los años noventa, un hito que transformó la hotelería y el perfil edilicio de Punta del Este.

La inauguración del Conrad, el 14 de noviembre de 1997, marcó un antes y un después en Punta del Este. Paul Anka fue la figura elegida para aquella gran noche de estreno, que abrió una etapa de lujo, glamour y entretenimiento internacional. Recuerdo estar sentada en una de aquellas mesas, muy cerca de Susana Giménez, en medio de una puesta deslumbrante y una gastronomía especialmente preparada para la ocasión. Era una noche que anunciaba lo que vendría: por sus escenarios comenzó entonces un verdadero desfile de estrellas de distintas generaciones y procedencias, desde Liza Minnelli, Dionne Warwick y Donna Summer hasta Mercedes Sosa, Celia Cruz, Julio Iglesias, Luis Miguel y Roberto Carlos, entre muchas otras figuras. En sus primeros diez años, el Conrad llegó a presentar más de 650 espectáculos internacionales y convirtió a Punta del Este en una plaza capaz de recibir durante todo el año a grandes nombres del espectáculo mundial.


Conrad se instaló frente a la Mansa como un lugar al que se podía llegar por motivos muy distintos: alojarse, cenar, asistir a una convención, disfrutar de un espectáculo o visitar el casino. Esa convivencia de actividades amplió las posibilidades de un hotel y su relación con la ciudad.

El emblemático edificio del ex Conrad frente a la Mansa y el muelle, ícono del paisaje urbano de Punta del Este que hoy inicia su transición hacia Fasano Península.

También dejó huella en la vida laboral de Maldonado. Una reconstrucción de aquellos años registra la participación de más de 1.700 obreros en la construcción y una convocatoria de empleo a la que se presentaron más de 5.000 personas.

Una imagen representativa de los años del Conrad. De izquierda a derecha, Jorge Serna, vicepresidente y gerente general del resort; Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay; Edgar Feredjian, director de Hotel del Conrad; y Wilson Sanabria, senador y referente político de Maldonado. Cuatro figuras vinculadas a una etapa en la que el complejo se convirtió en uno de los grandes centros de encuentro social, empresarial y político de Punta del Este.

Detrás de la inauguración estaban también esas historias: las de quienes encontraron allí un oficio, un primer trabajo o una trayectoria profesional. Historia de la obra y la convocatoria laboral.

Enjoy: el cambio comenzó antes que el nombre

La siguiente etapa se abrió en mayo de 2013, durante la presidencia de José Mujica. La empresa chilena Enjoy adquirió el 45 % de Baluma, sociedad propietaria y operadora del resort, por US$ 139,5 millones, y asumió su gestión.

El comunicado de Caesars de entonces establecía además una opción para adquirir la participación restante. Comunicado de la operación de 2013.

En 2017, bajo el segundo mandato de Tabaré Vázquez, Enjoy completó la compra del 55 % restante por US$ 189 millones.

2017, comienza una nueva etapa. El grupo chileno Enjoy completó ese año la adquisición del complejo y el antiguo Conrad pasó definitivamente a manos de la compañía. El cambio también se hizo visible en su arquitectura exterior: la tradicional fachada en tonos celestes y azules dio paso al blanco que identificaría desde entonces al Enjoy Punta del Este.

La adquisición de la totalidad de la sociedad y la sustitución de la marca fueron momentos distintos: la vinculación con Hilton terminó en abril de 2018.

Con capacidad para más de 1.100 personas, Night Club OVO recibió a DJs internacionales, shows de figuras como Diego Torres y Marama, y reconocidas celebridades de la región.

La propuesta sumó espacios como OVO Nightclub y OVO Beach, mientras mantuvo el casino, la gastronomía y la actividad de congresos y espectáculos.

El hotel continuó siendo un punto de encuentro para públicos diferentes, aunque su nuevo nombre conviviera con el anterior en la conversación cotidiana. Servicios y espacios de Enjoy.

Fasano: una nueva etapa para el mismo lugar

Este año, 2026, bajo la presidencia de Yamandú Orsi y con Miguel Abella al frente de la Intendencia de Maldonado, se anunció la adquisición del complejo por parte del grupo brasileño JHSF. La operación, difundida por aproximadamente US$ 160 millones, comprende el 100 % de Baluma.

En la Torre Ejecutiva, sede del Poder Ejecutivo, el presidente Yamandú Orsi recibió a José Auriemo, presidente del consejo de administración de JHSF Participações SA, en el marco del anuncio y presentación del proyecto que transformará el histórico complejo Enjoy Punta del Este bajo la marca Fasano.

Es el precio de la compra; las inversiones previstas para transformar y ampliar el complejo corresponden a otro concepto.

De izquierda a derecha: José Auriemo, presidente del consejo de administración de JHSF Participações SA; Thiago Alonso, CEO de JHSF Global; Miguel Abella, intendente; Ana Claudia Caram, subsecretaria del Ministerio de Turismo; Beny Fiterman, director de Hostelería de JHSF; Diego Berná, gerente general de Enjoy; y Javier Azcurra, director de Relaciones Institucionales de Enjoy, junto a otras autoridades presentes en la instancia.

JHSF ya tenía presencia en el destino a través de Fasano Las Piedras. Su avance sobre Enjoy extiende esa trayectoria hacia un emplazamiento con otra relación con la ciudad, frente a la rambla y próximo a la península.

Fasano llegó a Uruguay en 2010 con Fasano Las Piedras, en La Barra, su primer hotel fuera de Brasil. Desarrollado junto a JHSF y con proyecto arquitectónico de Isay Weinfeld, el emprendimiento marcó el comienzo de la presencia del grupo en Punta del Este. Dieciséis años después, esa historia abre un nuevo capítulo con la adquisición de Enjoy y su transformación en Fasano Punta del Este.

Lo que empieza a verse en la obra es, por tanto, una nueva interpretación del mismo edificio. Cambiarán los recorridos, las proporciones interiores y la experiencia de quienes lleguen. El resultado deberá encontrar su lugar entre la identidad de la marca y la memoria de un hotel que ya pertenece al paisaje afectivo del balneario.

Fasano y Cipriani: dos proyectos, un destino

La transformación coincide con otro desarrollo que mira hacia la Brava: Cipriani, cuyo proyecto reúne hotelería, residencias y casino en torno a la recreación del histórico San Rafael. Se trata de emprendimientos independientes, con identidades propias y distintos procesos de ejecución.

En nuestra nota Fasano y Cipriani: dos visiones del lujo comienzan a redefinir Punta del Este abordamos esa coexistencia: la privacidad y el diseño contenido asociados a Fasano, junto con la tradición de hospitalidad italiana y la proyección internacional de Cipriani.

La oportunidad para el destino se juega también fuera de los hoteles. Habrá que observar qué actividad generan durante el año, cómo se vinculan con los comercios y los trabajadores locales, y de qué manera se integran a la costa y a la vida de la ciudad. La dimensión de una inversión se mide en dinero; su aporte a un lugar se comprueba con el tiempo.


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La costa que permanece

La ballena siguió su camino y nos dejó mirando hacia tierra. Allí estaban las obras, un edificio conocido y la promesa de una nueva etapa. Más atrás, en la memoria, el molino, el atelier y aquella imagen de las vacas pastando; después, los años del Conrad y de Enjoy, con sus encuentros y sus protagonistas.

Punta del Este cambia frente a un mar que siempre invita a detenerse. Tal vez el desafío de lo que viene sea conservar esa capacidad: ofrecer algo nuevo sin perder las razones por las que queremos volver. Las ballenas, por ahora, siguen eligiendo visitarnos.


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