Liderar el futuro: una experiencia internacional para comprender los desafíos de un mundo en permanente transformación

¿Cómo prepararse para conducir organizaciones en un escenario atravesado por la inteligencia artificial, la geopolítica, la sostenibilidad y la aceleración tecnológica? Esa fue la premisa de la Semana Internacional para Mujeres en Decisión (SIMED), realizada en Madrid por Fundación FLOR junto a la Escuela de Organización Industrial (EOI), la primera escuela de negocios de España. Durante cinco jornadas, referentes internacionales compartieron herramientas para interpretar un mundo en constante cambio y fortalecer una nueva manera de ejercer el liderazgo.
Un espacio para anticipar el futuro
La Escuela de Organización Industrial (EOI), fundada en 1955, fue el escenario de una experiencia que reunió a mujeres de distintos ámbitos con un propósito común: comprender los desafíos que marcarán los próximos años. Impulsada por Andrea Grobocopatel a través de Fundación FLOR, SIMED propuso mucho más que un programa académico. Fue un espacio de reflexión, intercambio y construcción de vínculos entre quienes hoy lideran organizaciones y buscan prepararse para un futuro cada vez más complejo.

Las claves de un nuevo liderazgo
A lo largo de la semana, especialistas de diversas disciplinas coincidieron en una idea central: liderar ya no significa únicamente administrar recursos, sino desarrollar la capacidad de interpretar un mundo donde la tecnología, la economía, la política y las personas evolucionan al mismo tiempo.

La economista Elena Pisonero analizó el nuevo escenario geopolítico y cómo las tensiones internacionales impactan en los mercados y las cadenas de valor. Esther Morales abordó el avance de la inteligencia artificial como una herramienta transformadora cuyo verdadero desafío reside en integrarla con criterio, ética y visión estratégica. Vicente de los Ríos recordó que la transformación digital comienza por las personas y la cultura organizacional, mientras que José María de Santiago invitó a abandonar las planificaciones rígidas para desarrollar organizaciones capaces de adaptarse con rapidez.


Personas, confianza y talento
La confianza también ocupó un lugar central. José Aguilar destacó que la ética, la transparencia y la coherencia son hoy activos estratégicos para construir reputación, mientras que Clara Gutiérrez explicó cómo el conocimiento, la innovación y el talento representan buena parte del valor de las organizaciones contemporáneas.

El liderazgo humano atravesó toda la agenda. Krista Waloch sostuvo que inspirar, escuchar y acompañar a los equipos constituye una ventaja competitiva en tiempos de cambio permanente. Eva Ballesté profundizó en la importancia de anticipar riesgos y desarrollar resiliencia, mientras que Mayte Valverde analizó cómo las nuevas generaciones priorizan el propósito, el aprendizaje continuo y la flexibilidad al momento de elegir dónde desarrollar su carrera.


Sostenibilidad y visión global
La sostenibilidad también dejó de presentarse como un concepto aspiracional para convertirse en un componente estratégico. Nieves Cifuentes mostró cómo los criterios ambientales, sociales y de gobernanza condicionan hoy inversiones, financiamiento y competitividad. A su vez, Silvia Iranzo explicó la creciente interdependencia de la economía global y Begoña Landázuri cerró el ciclo académico con una reflexión que sintetizó el espíritu del programa: aprender de manera permanente ya no es una opción, sino una condición para seguir evolucionando.


La innovación en primera persona
La experiencia continuó fuera de las aulas con visitas a Airbus y al centro de innovación LaCabina de Telefónica, donde las participantes conocieron proyectos que muestran cómo la investigación aplicada está transformando sectores tan diversos como la aviación, la salud, la industria, las ciudades inteligentes y la movilidad. Más que observar tecnologías de vanguardia, pudieron comprobar cómo muchas de las soluciones que definirán el futuro ya forman parte del presente.


Un puente entre Europa y América Latina
La agenda incluyó además un encuentro en la Real Academia de Ingeniería de España, dedicado a fortalecer el diálogo entre Europa y América Latina.
Con la participación del embajador argentino en España, Wenceslao Bunge Saravia, y la moderación de la economista Ana Basco, el intercambio abordó la innovación, el desarrollo productivo y la cooperación internacional como motores para construir economías más competitivas.

Una experiencia que también construyó vínculos
Más allá de las clases y las visitas institucionales, la Semana Internacional para Mujeres en Decisión dejó un activo difícil de medir, pero de enorme valor: la construcción de una red de profesionales unidas por el deseo de seguir aprendiendo.
La delegación reunió a economistas, empresarias, ejecutivas, especialistas en finanzas, industria, tecnología, energía, derecho, comunicación, desarrollo productivo y gestión pública. Esa diversidad enriqueció cada conversación y permitió compartir experiencias, desafíos y distintas formas de abordar la realidad.
Más que un grupo de alumnas, se conformó una comunidad donde el intercambio, la escucha y la colaboración fueron protagonistas.
Las protagonistas de la experiencia
Participaron de esta edición de SIMED mujeres provenientes de algunos de los sectores más dinámicos de la Argentina, entre ellas Marina Dal Poggetto (Eco Go), Lucila Patti (BID Invest), Gabriela Martinic, Ana Balestre, Evangelina Petrizza, Silvina Campagnola, Silvia Cardarelli, Luciana Magnano, Alicia Gutiérrez, Daniela Luque, Ana Lía Fontal, Marina Roitman, Natalia —autora de Energía que lidera— y Marisol Nicoletti, directora de Punta del Este Internacional, entre otras referentes del ámbito empresarial, financiero, académico y del sector público.

Cada una aportó su experiencia profesional, enriqueciendo un espacio donde el aprendizaje fue tan importante como la posibilidad de construir nuevas redes de colaboración.
Aprender para transformar
“El conocimiento solo cobra sentido cuando se convierte en acción.” La semana vivida en Madrid dejó mucho más que un programa académico. Fue una oportunidad para detenerse, salir de la rutina y reflexionar sobre los cambios que ya están redefiniendo la forma de producir, comunicar, invertir y gestionar.
Las clases, las visitas a empresas líderes, el intercambio entre las participantes y los encuentros institucionales compartieron un mismo mensaje: las organizaciones que marcarán la diferencia serán aquellas capaces de aprender de manera permanente, adaptarse con rapidez y comprender que las personas siguen siendo el centro de cualquier transformación.
En un tiempo donde la inteligencia artificial avanza, la geopolítica redefine mercados y la innovación acelera todos los procesos, la formación continua dejó de ser un valor agregado para convertirse en una necesidad.
Porque el futuro no pertenece necesariamente a quienes más saben.
Pertenece a quienes conservan la curiosidad para seguir aprendiendo, la capacidad para compartir lo aprendido y la decisión de transformar ese conocimiento en oportunidades para los demás.








