Montoya se vive

Montoya se vive

Reserva Montoya crece entre el bosque y la laguna.

Sobre la Laguna Blanca, un muelle de lapacho prolonga la terraza del club house hasta el agua. Es una de las imágenes que mejor cuentan cuánto ha cambiado Reserva Montoya desde su presentación como un nuevo barrio privado. A cuatro cuadras de la playa, las familias ya instaladas, las casas que siguen en obra y los encuentros junto a la laguna le dan otra escala al desarrollo. En junio de 2026, el emprendimiento informó que tenía 45 viviendas terminadas y otras 50 en construcción.

Entre La Barra y Manantiales, el barrio se abre a la Laguna Blanca, donde un muelle de lapacho extiende la experiencia de la terraza hacia el encuentro con el agua

Entre La Barra y Manantiales, el barrio se extiende en un entorno de 60 hectáreas de bosque y cuenta con 400 metros de costa sobre la laguna. Impulsado por el ingeniero argentino Nicolás M. Gassiebayle y el contador uruguayo Jorge de León Meneses, el proyecto conservó las cañadas y los desniveles del terreno en su trazado. El estudio Robirosa firmó el plan urbanístico y Bulla estuvo a cargo del diseño del paisaje.

El masterplan de Reserva Montoya se concibió a partir del respeto por las características naturales del terreno, preservando su topografía, altimetría y cañadas. Una planificación cuidadosa, donde cada decisión contribuye a potenciar la identidad del lugar y la calidad integral del proyecto
La arquitectura y el diseño definen el carácter emblemático del complejo, donde la imponente pérgola, los cubilotes y un amplio deck y muelle de lapacho conforman una propuesta de fuerte identidad

Los senderos atraviesan sectores de vegetación autóctona y ofrecen lugares para detenerse a mirar. De noche, la iluminación se concentra en puntos escogidos para orientar los recorridos y dejar el cielo a la vista.

Reserva Montoya propone una nueva forma de vivir en contacto con la naturaleza, donde el paisaje de bosques y lagunas se integra con una infraestructura pensada para disfrutar al aire libre

La vida junto al agua

El club house, diseñado por el estudio MAPA, es el punto de encuentro del barrio. Una gran pérgola de madera enmarca el horizonte y, detrás de los ventanales, el mobiliario de autor y las obras de arte contemporáneo definen el interior. Las cenas y las catas de vino le han dado al lugar un ritmo propio. Junto a la piscina de 21 metros, el centro de bienestar abre sus vistas a la laguna y ofrece un ámbito para el yoga y la meditación.

La laguna, integrada al paisaje natural, junto con el mobiliario del reconocido diseñador brasileño Almeida y obras de artistas contemporáneos, completan un espacio concebido para conjugar arquitectura, arte y naturaleza

En el sector deportivo, el tenis sobre polvo de ladrillo y el pádel conviven con el gimnasio, las piscinas para chicos y adolescentes y un circuito para correr. En verano, el parador de playa extiende la vida del barrio hasta el Atlántico. La cercanía permite pasar del bosque a la arena y volver al reparo de la laguna en el mismo paseo.

Con la infraestructura en su etapa final, Reserva Montoya aún ofrece terrenos desde 1.000 m² con entrega inmediata. Cada nueva casa se incorpora a un lugar que ya tiene sus propias costumbres. Algunas nacen alrededor de una mesa en el club house. Otras, en el camino de regreso del mar, cuando baja el sol y el último tramo del día transcurre entre los árboles.

Su ubicación estratégica, en una zona de creciente desarrollo y expansión de Punta del Este, convierte a Reserva Montoya en una propuesta de gran proyección inmobiliaria, con amplios terrenos y una oportunidad para invertir y proyectar a futuro
La preservación del entorno natural es uno de los pilares. A partir de un estudio de la flora, la fauna y el bosque autóctono, el proyecto incorporó mejoras en el sistema pluvial y el trazado del saneamiento, buscando proteger los ecosistemas y mantener el equilibrio con el paisaje original