Uruguay, la grandeza de pensar a largo plazo

Por Marisol Nicoletti
Vivir en Uruguay es ser parte de un país pequeño con capacidad de pensar en grande, que construye confianza más allá de los cambios de gobierno. Esa fortaleza quedó reflejada en la entrevista que Gabriel Oddone concedió a Carlos Pagni en Odisea Argentina: estabilidad económica, protección de los más vulnerables, continuidad de los equipos técnicos y una agenda para mejorar la competitividad. Una conversación que también recorrió sus raíces intelectuales, los vínculos con Argentina y Brasil y la importancia del Mercosur, y que invita a valorar, con orgullo, el país elegido para vivir.
En sus respuestas apareció un patrimonio que las estadísticas no siempre alcanzan a expresar: la capacidad de una sociedad para sostener acuerdos, aprender de sus crisis y proyectarse más allá de cada administración.
El ministro de Economía y Finanzas describió un Uruguay consciente de sus fortalezas y de sus deudas. Un país que necesita crecer, reducir costos y combatir la pobreza infantil, y que dispone para hacerlo de una base institucional construida durante décadas.
Una formación entre dos orillas
Hijo de los historiadores y profesores universitarios Juan Oddone y Blanca París, el ministro creció en un hogar donde la investigación, la enseñanza y el intercambio de ideas eran parte de la vida cotidiana.

Recordó la formación de su madre en Buenos Aires, su vínculo con José Luis Romero y las relaciones de sus padres con historiadores argentinos como Tulio Halperin Donghi y José Carlos Chiaramonte. Una trama intelectual que contribuyó a formar generaciones de investigadores y a mantener un diálogo fecundo entre ambas orillas del Río de la Plata.

Su recorrido también reúne economía e historia: es economista por la Universidad de la República y doctor en Historia Económica por la Universidad de Barcelona. Antes de incorporarse al gobierno de Yamandú Orsi, desarrolló una trayectoria en la docencia, la consultoría para organismos internacionales y el sector privado, donde fue socio de CPA Ferrere.
Crecer con cohesión social
La pregunta sobre qué caracteriza a un ministro de un gobierno progresista llevó a Oddone a una definición: la responsabilidad macroeconómica y la reducción de las desigualdades deben integrar una misma política.
Al evocar el pensamiento de Danilo Astori, sostuvo que la prosperidad duradera requiere disciplina fiscal y baja inflación. A esas condiciones agregó la cohesión social y recordó las reformas tributaria y sanitaria de anteriores gobiernos del Frente Amplio, junto con la ampliación de derechos laborales de trabajadores rurales y del servicio doméstico.
El equilibrio exige reglas claras, transparencia y previsibilidad para invertir, además de una atención permanente a cómo se distribuyen los resultados del crecimiento.
Una economía que desatiende a quienes quedan rezagados puede perder legitimidad y comprometer su continuidad. A su vez, una política distributiva que descuida la rentabilidad empresarial debilita la inversión, la asunción de riesgos y la creación de empleo.
Para administrar esa tensión, Oddone defendió la flexibilidad y el pragmatismo, con un criterio rector: identificar a quienes están en peores condiciones frente a cada decisión y protegerlos. La política económica debe reconocer que sus beneficios y costos no se reparten por igual.
Los acuerdos que atraviesan gobiernos
Uno de los pasajes centrales de la conversación trascendió a la administración actual: la capacidad del sistema político uruguayo para gestionar el disenso.
Según Oddone, la representación legítima de la sociedad y el procesamiento ordenado de las diferencias permiten que la alternancia democrática conviva con políticas de largo plazo.

Desde la recuperación democrática se consolidaron acuerdos sobre apertura económica, integración regional, estabilidad macroeconómica, responsabilidad fiscal y baja inflación. Esta última aporta previsibilidad y protege especialmente a quienes tienen menos recursos para defender sus ingresos.
Los partidos mantienen diferencias sobre prioridades e instrumentos, pero comparten un terreno desde el cual discutir. La necesidad de combatir la pobreza infantil constituye otro punto de encuentro y una de las mayores deudas pendientes del país.
Esa continuidad también se expresa en sus equipos técnicos. Ante una observación de Pagni sobre la permanencia de funcionarios a través de distintas administraciones, el ministro mencionó a Juan Labraga y a Herman Kamil, referente de la gestión de deuda.
Conservar experiencia profesional permite acumular conocimiento y sostener capacidades que cada gobierno puede aprovechar. Para quienes trabajan, invierten o proyectan su vida en Uruguay, representa una señal concreta de previsibilidad.
Las lecciones que dejó la crisis
La crisis de 2002 y el reperfilamiento de deuda de 2003 dejaron un aprendizaje decisivo: preservar el acceso al financiamiento y reducir la vulnerabilidad del país.
Oddone destacó la profesionalización de la gestión de deuda, la extensión de los vencimientos, la menor exposición al dólar y el desarrollo del mercado local como fuente de recursos.

En la entrevista situó el riesgo país en torno a los 70 puntos básicos, el más bajo de América Latina según señaló; ubicó el plazo promedio de la deuda alrededor de los doce años y su proporción denominada en dólares en aproximadamente la mitad, frente a niveles históricamente muy superiores.
El significado de esos indicadores trasciende lo financiero: mejores condiciones de crédito amplían el margen para planificar, atender compromisos y enfrentar dificultades. La reputación del país se convierte así en un patrimonio colectivo que exige cuidado permanente.
Competitividad para la vida cotidiana
La conversación también abordó una preocupación de residentes y empresas: el costo de vivir y producir en Uruguay.
El ministro explicó que una población reducida enfrenta dificultades de escala para sostener servicios e infraestructura, a las que se suma una amplia cobertura de prestaciones sociales. Pero también señaló la necesidad de corregir ineficiencias.
Su distinción fue clara: inflación y carestía son fenómenos diferentes. Un país puede mantener precios estables y seguir siendo caro.
Por eso planteó una mejora de la competitividad basada en reformas que reduzcan trabas, costos innecesarios y regulaciones obsoletas. La estabilidad alcanzada obliga a buscar soluciones duraderas mediante una economía más eficiente.
En ese marco presentó el proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, que al momento de la entrevista describió como aprobado por el Senado y en tratamiento en Diputados.

La iniciativa contempla simplificación administrativa, facilitación del comercio exterior, mayor competencia e impulso a la innovación y la inversión. Su aplicación deberá traducirse en procedimientos más ágiles, menores costos operativos y beneficios para los consumidores.
Oddone ilustró el problema con los registros de determinados productos de higiene y uso doméstico, cuyos requisitos pueden favorecer posiciones de exclusividad importadora. Facilitar la participación de varios importadores busca ampliar la oferta y mejorar las condiciones de competencia.
También mencionó la antigua prohibición de apertura dominical de las carnicerías como ejemplo de disposiciones que sobreviven pese a haber perdido sentido. Revisarlas forma parte de una modernización que deberá sostenerse en la práctica.
Argentina y Brasil, socios del desarrollo
El aporte de los vecinos ocupó otro tramo destacado. Oddone reconoció la importancia histórica de Argentina para el turismo, la inversión y la llegada de residentes. Según indicó, alrededor del 70 % de los ingresos turísticos provenía de visitantes argentinos.

A ello sumó el establecimiento de personas y empresas, acompañado por políticas de atracción de residencia fiscal mantenidas a lo largo del tiempo.
La presencia brasileña también integra esa transformación, con inversiones en la banca, la industria frigorífica y la producción de madera. Los capitales argentinos, por su parte, participan en actividades alimenticias, químicas y tecnológicas.

Estos vínculos incorporan recursos, conocimiento, empleo y conexiones internacionales. En Punta del Este, su influencia forma parte del desarrollo y de la vida cotidiana.
El ministro subrayó además que la residencia fiscal uruguaya tiene un valor asociado a la reputación nacional. Administrar ese atractivo supone preservar la confianza y procurar que sus beneficios alcancen también a los contribuyentes uruguayos.
Un Mercosur abierto al mundo
Ante las tensiones entre Argentina y Brasil, Oddone defendió la prudencia y la cooperación. Uruguay tiene un interés profundo en preservar una relación constructiva entre sus dos grandes vecinos.
Su visión del Mercosur combina integración, nuevos acuerdos comerciales y mayores flexibilidades para que los socios, con distintas condiciones de desarrollo, puedan ampliar sus oportunidades.

En ese horizonte ubicó los acuerdos con la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio, conocida como EFTA. Aprovecharlos requiere impedir que las discrepancias circunstanciales entre gobiernos perjudiquen objetivos compartidos.
Uruguay puede contribuir acercando posiciones, sosteniendo agendas y abriendo espacios de entendimiento. Su escala no le impide asumir un papel activo.
En un escenario internacional fragmentado, Oddone también identificó una oportunidad en las diferentes relaciones de sus vecinos: los vínculos de Argentina con Estados Unidos y los de Brasil con Asia y Europa pueden favorecer una diversificación beneficiosa para el bloque.
A ello agregó condiciones estratégicas de la región: un territorio de paz, capacidad para producir alimentos y energía y una ubicación privilegiada en el Atlántico Sur. Convertir ese potencial en desarrollo exige cooperación y una mirada que supere la coyuntura.
El valor de construir futuro
La entrevista dejó una imagen de Uruguay apoyada en logros concretos y obligaciones pendientes. Reducir la pobreza infantil, mejorar la eficiencia y ampliar las oportunidades exige la misma perseverancia que permitió construir su credibilidad.

Escuchar estas definiciones ante una audiencia argentina ayuda a reconocer algo que la costumbre puede volver invisible: detrás de la tranquilidad con la que se trabaja, se invierte o se forma una familia hay aprendizajes, instituciones y decisiones que merecen ser valorados.

La grandeza de Uruguay reside también en esa manera de entender el desarrollo: cuidar la confianza, sostener el diálogo y recordar que el crecimiento cobra sentido cuando mejora la vida de las personas. Para quienes nacieron aquí y para quienes eligieron esta tierra como hogar, allí hay una razón serena y profunda de orgullo.





