Soledad Vidal: raíces chilenas, vida esteña

La empresaria inmobiliaria encontró en Punta del Este un lugar para vivir feliz y seguir creciendo. Con una trayectoria construida en Chile, acerca personas, proyectos y oportunidades entre ambos países.
Hay lugares que se eligen para pasar unos días y terminan convirtiéndose en casa. Para Soledad Vidal, Punta del Este fue ese encuentro: una nueva manera de vivir, cerca del mar, sin perder la conexión con sus raíces chilenas ni el entusiasmo por emprender.

Su relación con Uruguay se remonta a la década de 1990, cuando vivió seis años en Montevideo y forjó amistades que perduraron durante décadas. Con el tiempo, aquel vínculo afectivo abrió paso a una nueva etapa personal y profesional: radicarse en Punta del Este y trasladar al mercado uruguayo la experiencia que había desarrollado en Chile.
Al frente de Soledad Vidal Propiedades, construyó su trayectoria en el sector inmobiliario con una premisa sencilla: escuchar, comprender qué necesita cada cliente y acompañarlo en una decisión importante. Su trabajo recibió, en 2006, el reconocimiento de la organización Mujeres Empresarias y El Mercurio, que la distinguieron entre las cien mujeres líderes de Chile.

Esa experiencia encontró una nueva proyección en la costa uruguaya. Desde Punta del Este, Soledad acerca a compradores e inversores chilenos a las posibilidades del mercado local y los acompaña en el proceso de conocer y elegir una propiedad. Su tarea combina conocimiento inmobiliario con algo que se cultiva con los años: relaciones de confianza.

La tranquilidad y el ritmo de vida fueron parte del atractivo que encontró aquí. Instalarse le permitió conocer el destino desde adentro, más allá de las vacaciones, y compartir esa mirada con quienes imaginan una segunda residencia, una inversión o un cambio de vida.

Así, entre Chile y Uruguay, Soledad va tejiendo vínculos que trascienden una operación inmobiliaria. Conserva sus raíces, suma nuevos afectos y sigue haciendo lo que la mueve: conectar personas con proyectos. En Punta del Este encontró, además, un lugar para el suyo.





