Anuario online

- Advertisement -
PuntaDelEsteInternacional.com
PuntaDelEsteInternacional.com
Empresas y Estilo de Vida

Alfredo Etchegaray,De profesión, uruguayo

De disc jockey adolescente a relacionista público. De aventurero poseedor de un récord Guinnes a buscador de tesoros marinos. De empresario a desarrollador de ideas donde la educación, el turismo y la política se mezclan. Alfredo Etchegaray es una persona con muchas aristas y un gran defensor de la belleza de la naturaleza en Uruguay.  Recientemente padre de su segunda hija, el relacionista público detalla la calidad de vida de su país y también subraya para que Uruguay se convierta en la joya más apreciada del continente americano.

 Talla de madera pero en 1971. Etchegaray estudió en el  taller de tallas de Javier Nieva.

Alfredo Etchegaray es una persona multifacética: un buscador de los caminos más diversos. Ha sido DJ, relacionista público, inversor y consultor inmobiliario, récord Guinnes, buscador de tesoros perdidos en el mar. Ha conocido a pleno el mundo de los famosos y el de la realeza europea. Pero suele pensar siempre, antes que en cualquier otra cosa, en mejorar desde todos los escenarios posibles su país, Uruguay.

«Mi familia se dedica al trabajo del campo desde hace 100 años, sé hacer todo las tareas. Pero nunca fue lo mío de manera exclusiva. Hay que saber diferenciar lo que nos gusta de nuestro trabajo. Yo comencé como disk jockey en la década del 70. A eso le agregué el trabajo de relacionista público y comencé a hacer eventos. Me gustan mucho las pequeñas reuniones, donde se pueden intercambiar ideas. Las grandes fiestas, los grandes eventos eran mi parte de mi trabajo», afirma. Etchegaray hizo en 5 décadas algo más de 6.000 fiestas, entre las que destacan la que organizó para el multimillonario brasileño Gilberto Scarpa y las de su amigo, el príncipe Rodrigo D´Arenberg.

Pasando música. Sus primeros pasos como disc jockey, en una fiesta organizada por Hilda Slovack.

El empresario asegura que lleva un estilo de vida austero. No compra ropa nueva, hace las compras en ferias de Maldonado y se atiende por Salud Pública. «Uno tiene que aprender a adaptarse. A todos nos afectan las circunstancias económicas y yo soy muy pragmático. Tuve un problema de voz y me atendí en un servicio privado. Me costó una fortuna y no logré resultados. Empecé a curarme por mi lado, con especialistas amigos y me hice socio de Salud Pública por Fonasa. Me atienden bárbaro los mismos médicos que me atendían antes, pero gratis. Y me dan hora enseguida», dijo. Sus dos hijos biológicos que tuvo con su esposa Claudia Echeverri:  Alfredo Jr. -de algo más de dos años- y Juana -de apenas unos meses- nacieron por el servicio que brinda la Salud Pública en Uruguay.

Educar a Uruguay

«Cuando comencé como DJ, tenía unos 16 años. A ese trabajo le fui agregando otras cosas: la organización de eventos, relaciones públicas. Hice algo más de 6.000 fiestas en Uruguay. La mayoría en Punta del Este. Pero también organicé algunas en Montevideo. Algunas fueron magníficas. Pero era sólo una parte mía, la dedicada al trabajo», asegura.

Etchegaray imagina un Uruguay mejor, sobre todo en temas como trabajo y educación. «En las mentes de sus gentes, sus sueños, proyectos y creatividad, está el potencial de crecimiento de una nación, tanto en lo económico como en el área emocional, y hoy, las mentes cerradas o carentes de empatía no nos permiten reconocer que nos falta evolución e innovación. Hace falta una nueva actitud, a iniciarse con una gran reforma de la administración pública y la educación, (en Japón los niños limpian sus escuelas), y así lograr calidad de vida para todos.


La expedición Alaska-Tierra del Fuego. En la foto, con el príncipe Rodrigo D´Arenberg, el príncipe Pierre D´Arenberg  y el estadounidense Achiles Guest. Esa expedición fue récord Guinnes 1987.

Hace décadas que hacemos mal los deberes. Los vientos en el mundo siguen cambiando, y de las “carreras del futuro”, sus métodos y contenidos, casi nada está incluido en nuestra educación. Los jóvenes que se aburren se desmotivan, sueñan con emigrar y ven una desconexión con las demandas del mercado laboral. Nuestras administraciones públicas siguen siendo costosas e ineficientes, desmotivando a los creativos y emprendedores, y logrando un país muy caro para sobrevivir y soñar. La solución no está en el presupuesto, sino en la eficiencia, la actitud, el trabajo de todos, la evolución y la innovación, a partir de la educación», escribió en una columna publicada por el diario Correo  de Punta del Este.

En Centroamérica, durante la expedición Alaska- Tierra del Fuego.

Para Etchegaray, es fundamental la educación. «Espero que, algún día, Uruguay tenga la mejor educación del mundo. Hoy los niños se aburren. Deben tener motivaciones, los maestros tienen que volver a estudiar. Los niños no deben tener una orientación vocacional a los 20 años, sino a los 5. Son viejos a los 20. Si a un niño le gusta jugar al fútbol y tiene pasta para ser un Luis Suárez, hay que darle una pelota a los 3 años y hacerlo practicar. Lo mismo si le interesa la música, la literatura o la economía. El sistema educativo está viejo, se debe adaptar a estos tiempos. ¿Para qué enseñarle a los niños cosas que ellos no quieren ni necesitan aprender? Hay que motivarlos en los temas que les gustan», afirma.

En la fiesta de Gilberto Scarpa, con los anfitriones y los actores Antonio Banderas, Melanie Griffith y Andrea Tenuta.

Etechegaray, quien actualmente vive en el barrio El Tesoro, a pocos kilómetros de la Barra del Maldonado, ha tenido una importante carrera en las relaciones públicas desde la década del 80, haciéndose famoso por sus grandes e importantes eventos como las fiestas del príncipe Rodrigo D´Arenberg -durante los años 80 y 90- y por las del millonario brasileño Gilberto Scarpa.

También fue publicista de las más afamadas marcas internacionales en Uruguay, sobre todo en acciones de marketing en Punta del Este: Calvin Klein, Levi’s, Christian Dior, Boeing, Shell, Mitsubishi y Toyota, por citar sólo algunas pocas de sus representadas.


Fueron cientos las personalidades internacionales que le tocó atender personalmente en sus visitas a Uruguay como relacionista público -y con muchas de las cuales entabló amistad: desde el príncipe Alberto de Mónaco al músico Sting, pasando por Pelé, Antonio Banderas y Melanie Grifith, Alain Delon, Billy Idol, Celia Cruz, Rupert Everett, Marielle y Margaux Hemingway, Alexander Godunov, Gunther Sachs, Catherine Deneuve, Jorge Luis Borges, Sarah Ferguson, Julio Iglesias, y Tony Curtis, entre muchas otras.

Y en una disco de Punta del Este, con Alberto Olmedo, Leticia Míguez y Víctor Bó, el hijo de Armando Bó.

Un récord Guinnes y un águila nazi

En 1987, ingresó en el libro de los récords Guinness, como el aventurero que, con su recorrida de 37.000 kilómetros por tierra, unió Alaska con el punto más austral de América, en Tierra del Fuego, en una expedición compuesta por cuatro vehículos Land Rover 4×4, de los cuales llegaron a destino solamente tres. “En la vida hay que mezclar un poco de pasión, audacia y aventura”, aseguraba por aquellos años, luego de la expedición.

Junto al grupo completo de la expedición Alaska-Tierra del Fuego.

Otro de los ámbitos en los que mezcló «pasión, audacia y aventura» fue en la búsqueda de tesoros ubicados en el fondo del mar. Así -junto a su hermano Felipe y al buzo Héctor Bado- rescataron de las aguas del Río de la Plata varias piezas del acorazado de bolsillo (pocket batlleship) alemán Admiral von Graf Spee, protagonista de la única batalla de la Segunda Guerra Mundial librada en América del Sur. Entre las piezas encontradas destaca el telémetro y el águila que oficiaba de estandarte de la nave. Ni bien rescatadas, las piezas fueron exhibidas en el hotel de Montevideo y habían empezado a escuchar ofertas de venta cuando el gobierno uruguayo prohibió tanto su exhibición como su venta e incautó las piezas que fueron guardadas en un galpón del Fusan (Fusileros Navales).

El águila de la cancillería de Berlín, que se la prestó al Museo Imperial de Guerra de Londres. Esta águila es similar a la del Graf Spee.

A partir de ese momento comenzó una nueva batalla, esta vez  jurídica, por las piezas del Graf Spee. Por ley, el Estado uruguayo es propietario del 50 por ciento de todas las piezas rescatadas mientras que el otro 50 por ciento corresponde a los rescatistas. Pero durante más de 10 años, Uruguay no aceleró la venta de estas piezas -incluso se habló de presiones del gobierno alemán para que no se vendieran- y eso generó la disputa judicial con los hermanos Etchegaray y con Bado.  

«El Río de la Plata, del lado uruguayo, tiene más de 1.000 naufragios. Luego de una década de trámites burocráticos, logré los permisos y encontré 254 naufragios. El rescate más importante que llevé a cabo fue el 10 de febrero de 2006, cuando sacamos del lecho fangoso el telémetro y el águila de popa del acorazado Graf Spee (de la Batalla del Río de la Plata, 1939). Llevó mucha tecnología –como el uso de sonares para barrido-, miles de horas de estudio y trabajo, arqueólogos, inversiones de alto riesgo, frecuentes obstáculos e imprevistos y un túnel en el limo barroso ya que no había ninguna visibilidad”, asegura Etchegaray.

Eficiencia, consumo y turismo

Alfredo Etchegaray dice que se siente un hombre renacentista.

En una fiesta que organizó para Gunila Von Bismark quien, a su vez, la realizaba para su invitada de honor, Ivanna Trump. La fiesta fue en una casa que habían alquilado el príncipe Rodrigo D´Arenberg y Patricia Della Giovampaolla, que estaba ubicada sobre la desembocadura del arroyo Maldonado.

«Muy relacionado con figuras como la de Leonardo Da Vinci, porque sé y me gusta hacer de todo: me gusta la química y también la música y la literatura. Yo vi el potencial que tenía Uruguay  en materia de turismo y de cultura. Recién ahora se está hablando de esto. En estos tiempos de pandemia lo que debemos buscar es trabajo para todos los uruguayos, para que se mejore su calidad de vida en el país. En el mundo, lo que está faltando es liquidez, dinero. Por eso Estados Unidos está insertando 1.900 billones de dólares. Y lo hace para que la gente compre cosas y para reactivar el consumo», asegura.

Junto a Sting, en el camarín del show que dio en el Estadio Centenario. En la foto, también está César «Banana» Pueyrredón. La noche anterior, Sting y su banda habían cenado en casa de Etchegaray y su madre, Raquel, le enseñó a bailar tango a Sting.

Para lograrlo, Etchegaray propone un Estado más eficiente. «El concepto de eficiencia del Estado redundaría en que la gente viviera más barato, que costara menos vivir. Y eso es lo que pretendo: que los uruguayos vivamos mejor», dice y agrega: «Esta temporada fue de un 80 por ciento menos de facturación. Una caída terrible. Cuando haya suficiente  gente vacunada, Uruguay debería lograr que las empresas de transporte hagan grandes ofertas en sus pasajes a los que quieran visitar el país desde todos los países de la región. Tarifas muy baratas para los potenciales turistas. Pero el Estado suele ser muy lento».

Junto a Patricia Della Giovampaolla

Para este creador de eventos, gran amigo del pintor Carlos Páez Vilaró, que también realiza asesoramiento inmobiliario y empresarial, «hay muchas familias de la realeza europea que tienen casa o alquilan en Uruguay, sobre todo en Punta del Este.

Y algunos de ellos evalúan quedarse porque es una país seguro en lo jurídico y estable en lo económico». Algo que él corrobora con sus vecinos: Paola Marzotto Borromeo, consuegra de la Princesa Carolina de Mónaco, el arquitecto Javier Gentile, el doctor Marcelo Open y el príncipe Pierre D´Arenberg y el recientemente fallecido banquero argentino Jorge Brito, entre otros.

Con la princesa Leatitia D´Arenberg y Tony Curtis, quien había sido invitado como jurado del concurso de la Reina de Punta del Este.

Etchegaray afirma que Uruguay está destinado al éxito. «Pero lo debe acompañar con innovación y con creatividad. Esa es la fórmula de la evolución y la diversidad. El mundo tiene algo así como 13.000 millones de años a partir del Big bang. Pero el hombre pisa la tierra hace mucho menos, entre 5.000 y 10.000 años. Nuestra presencia es reciente. Tenemos varias universidades: la del ADN y después la de su familia y la sociedad. Debemos vivir en la naturaleza es nuestra condición, valga, natural. Somos seres de la naturaleza. No estamos hechos para el stress de las ciudades con su número infinito de autos», asegura.

Con Paul Anka, en la inauguración del hotel Enjoy- Conrad

Pero, insiste, lo más importante es la educación.»En las escuelas, hay que enseñar métodos para lograr la convivencia, la paz y equilibrio interior. Y así proporcionar los cimientos que nos preparen para vivir y convivir en equilibrio y ser más felices. Mentes controladas y equilibradas, logran cuerpos y ansiedades naturalmente sanos y felices. Si uno aprende a vivir con uno,  aprende a vivir y convivir con el mundo», afirma. Y pone también el acento en el turismo. «Es muy importante. Hay tres factores claves: la comunicación, la capacitación y la calidad de los servicios que se brindan. Punta del Este en particular es una gran ciudad para vivir todo el año. Pero en las temporadas, hay que seguir pensando estrategias que ofrezcan una evolución. Una mejora», asegura.

Junto a Vinicius de Moraes, en el verano del 75, en los jardines del hotel San Rafael. Etchegaray fue premiado -como Vinicius- por formar parte de Los Notables de Punta del Este, una entrega de premios realizada por Yolanda Merlo.

Aquel que empezó a los 17 años como Dj, -«cuando Vinicius de Moraes iba de una fiesta a la otra», dice-, que organizó grandes fiestas para personajes de la realeza -se recuerda especialmente del príncipe Rodrigo D´Arenberg, bautizada «Sueños de una noche de verano» e inspirada en la obra de William Shakespeare- y para multimillonarios -la de Scarpa se lleva todos los premios-, quien recorrió todo el territorio americano en Land Rover 4×4, quien rescató grandes tesoros hundidos en el fondo del Río de la Plata, tiene hoy a sus 60 y pocos años la motivación de dos niños pequeños y, por delante, la escritura de un libro.  «Estoy escribiendo historias cortas, reales y motivacionales», dice. Y mil proyectos en su cabeza: seguir vendiendo terrenos en la zona del golf, donde tiene propiedades, y trabajar por Uruguay para que logre una estabilidad mayor y mejor. «Tengo la esperanza de que, en algún momento, Uruguay detente la mejor educación del mundo. No nos separa el dinero sino la cultura. Una mente abierta, es lo más importante. Los chicos hoy se aburren.Hay que trabajar para que un país con las mejores posibilidades para todos. Pero sin banderías políticas. Después, los que quieran emigrar, que lo hagan. Pero primero darles todas las herramientas educativas posibles. Eso es lo que pretendo», asegura y dice también que tiene algunos «alumnos de entre 20 y 30 años que van camino a superar al maestro».

Junto a su mujer, Claudia Echeberry, y sus hijos, Alfredo Junior y Juana, recién nacida, en la chacra de La Barra.

Para Etchegaray, que no cree en partidos políticos -«soy un idealista-soñador. En Europa, un alcalde es un vecino. No importa a qué partido político responda»-, el futuro se escribe a fuerza de creatividad y de saber evolucionar e innovar. Y concluye: «El intangible e irrecuperable valor del tiempo. Vida en la vida: cada instante y momento es único en la sucesión de emociones y percepciones sensoriales. En la madre naturaleza hay infinita y milenaria sabiduría para acercarnos a los caminos del equilibrio físico y espiritual».